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#AIGUA de Nahuel Forchini

By Monday May 17th, 2021 No Comments

El 22 de mayo se estrena “Aigua”, una exposición de Nahuel Forchini con el arte como expresión y denuncia de lo social

ProemAID

  • La exposición se inaugurará en el espacio “Ferrocalent” de Girona a las 19:00 horas, pero podrá visitarse hasta el 26 de junio los jueves, viernes y sábados de 17:00 a 20:00 horas.
  • “Aigua” establece un vínculo entre orillas del Mediterráneo, utilizando lo que une a todas las tierras que baña el mar como marco de denuncia ante las desigualdades sociales provocadas por mano humana.
  • Parte de los beneficios de la venta de las piezas irán destinados al Proyecto Agua de la ONGD ProemAID, que busca la integración de las personas víctimas de estas desigualdades tanto con el medio acuático como con la comunidad.

El próximo 22 de mayo a las 19:00 horas se estrena la exposición “Aigua” del artista gerundense Nahuel Forchini. La obra se podrá visitar en el espacio de creación colectiva “Ferrocalent”, en Girona, hasta el día 26 de junio los jueves, viernes y sábados en horario de 17:00 a 20:00 horas. Con esta agrupación de esculturas el autor pretende utilizar el arte no solo como un medio para la expresión de lo humano, sino que también como un medio para la denuncia de lo inhumano utilizando como marco contextual el espacio que une las desigualdades, en este caso, el mar Mediterráneo. Forchini une su proyecto “Aigua” al proyecto “Agua” de ProemAID al que donará parte de los beneficios derivados de las ventas de las obras para que pueda seguir realizándose y abrirse en otras ciudades y comunidades autónomas.

De madre argelina, refugiada en Francia por la guerra de la independencia de 1962, y padre argentino con descendencia italiana, Nahuel Forchini ha vivido muy de cerca y desde muy pequeño la realidad migratoria y sus dificultades. Perpetuando el legado artístico heredado de su madre comienza desde pequeño a interesarse por extra- escolares relacionadas con la pintura, hasta que con 18 años realizó su primera escultura y decidió que esa sería su forma de expresión. Ha trabajado en distintos países como Finlandia, Dinamarca o Suiza, en los que sus obras forman parte del patrimonio público. De casualidad en 2019 dirigió un taller para la integración de adolescentes conflictivos y es entonces cuando observa que lo que le apasiona cubre objetivos didácticos, que gracias al arte podía transformar la percepción del mundo de esos chicxs y decidió trasladar esa potencialidad a su obra escultórica personal para tratar de conseguir el mismo resultado con el resto de la sociedad.

El vínculo entre Nahuel Forchini y ProemAID nace de una misma motivación: sumar lo que saben hacer para tratar de ayudar a quienes lo han perdido todo. En el caso de Nahuel es utilizando el arte como motor del cambio social a través de su serie escultórica “Aigua”; en el caso de ProemAID, sirviéndose del deporte como herramienta para la conciliación y la integración a través de su “Proyecto Agua”.

Resulta curioso que sin acuerdo previo ambos proyectos se amparen bajo el concepto del agua para denominarse: curioso, pero no casual. En ambos casos la iniciativa nace de una intención que mueve a quienes hemos crecido en esta parte del mundo: la de que nuestro Mediterráneo siga siendo fuente de vida y no el cementerio en el que se ha convertido durante los últimos 6 años. Porque el agua es vida, es ocio y es alegría para quienes conectamos con ella por elección personal y no por vernos obligados a huir.

Uno de los elementos interesantes de la obra “Aigua” de Forchini es que se expresa a través de árboles propios de la cultura mediterránea como el naranjo, el limonero y el olivo. Estos árboles que son frutales y cuyos frutos necesitan de agua para desarrollarse, son otra metáfora de la importancia de esta conciliación con el medio acuático que, bien empleado, invita al crecimiento, al cultivo, a la evolución de los frutos. Esta metáfora conecta también con el objetivo principal del Proyecto Agua que, precisamente, se sirve del medio acuático para conseguir crear comunidad entre quienes no tienen nada o lo han perdido todo, que pretende construir lazos con la tierra que los acoge y que esa tierra sea capaz de permitirles crecer, cultivarse y evolucionar.

Para que ambos proyectos cumplan con su objetivo es necesario alguien que riegue la tierra de la que emane el fruto de la humanidad. La función de “Aigua” es plantar la semilla: la misión de la sociedad es ser ese alguien que la riegue. Porque nuestro Mediterráneo tiene muchas orillas y todas forman parte del mismo mar.